Antigua y Venerable Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Nuestro Padre Jesús del Ecce-Homo,
Nuestra Señora del Mayor dolor y
El Beato Ceferino Mártir
(Los Gitanos)
José M. Piñero y Juan Diego Rueda
La Historia
Como en muchas otras ocasiones, la devoción hacia una imagen hace posible la creación de una cofradía o hermandad, como queramos designarla. Los orígenes de esta santa asociación esta relacionada desde sus orígenes con la imagen a la cual muestran cada Miércoles Santo, tanta admiración.
Existía una imagen allá por los principios del siglo de oro (XVIII), situada en la iglesia del castillo, instalada en una capilla pequeña donde se ubicaba la imagen en un altar, donde sus devotos rezaban y pedían suplicas a este Señor de Lebrija. Con el tiempo, a través de individualidades, se construye un retablo gracias a los donativos y limosnas llegadas, sobre todo desde México, a través del particular Diego de Santamaría. Al igual que ocurriese en otras hermandades, algunos lebrijanos donaban o cedían parte de sus cosechas o tierras para el provecho de la hermandad del señor del Ecce-Homo.
Esta cofradía empezó a hacer acto de salida en la tarde del Domingo de Ramos, desde el lugar donde estaba ubicada, hasta que por razones desconocidas tras la marcha de la Hermandad de la Humildad de la capilla del Patio de los Naranjos de la Parroquia de Santa María de la Oliva, se instaló en ésta a finales del siglo XVII.
Durante el siglo siguiente, la Hermandad procesionaba en Domingo de Ramos, y seguía instalada en el susodicho patio, reformándolo en algunas ocasiones; es el caso de la solería a finales de este siglo. Cabe resaltar la formulación en torno al año 1850 de unas reglas, por estar extraviadas las antiguas y aprovechando la visita de autoridades eclesiásticas del arzobispado de Sevilla.
La Hermandad deja de salir haciendo estación de penitencia y considerándose desaparecida desde principios de siglo XX y hasta el año 1968. En este periodo sólo procesionó en algunas ocasiones extraordinarias, como en 1941. En el año 1969, ya reorganizada la hermandad, hace su estación de penitencia desde la parroquia donde esta situado el patio de los Naranjos en la madrugada del Jueves Santo. Además, la imagen de su titular es restaurada y la Virgen de la Hermandad de la Humildad acompaña a esta imagen dentro de su estación de penitencia. Los habituales trajes de nazarenos son reemplazados por vestimentas elegantes durante diez años, volviendo a salir con túnicas nuevamente.
Dos años más tarde, en 1971, se traslada al convento lebrijano de las Concepcionistas, cediendo éstas, una Virgen a la hermandad que efectuó la estación de penitencia ese mismo año, con el título de Nuestra Señora del Mayor Dolor en la tarde noche del Miércoles Santo. El arzobispado aprueba sus reglas en 1978.
La actual sede canónica de la hermandad es la capilla de Belén, donde se traslado en 1983 tras reformas en ella por estar en estado ruinoso y abandonado. Además, Juan Abascal realiza la actual Virgen del Mayor Dolor de esta hermandad en ese mismo año. Hasta la fecha, debido al estado de su sede, ha llevado a cabo un proceso de reforma permanente en todo su conjunto desde el techo, pasando por la puerta de entrada hasta el suelo y su solería.
La nómina de hermanos ha permanecido constante durante estos últimos años, mezclando los lebrijanos de raza gitana con lo que ellos denominan “payos”, predominando los primeros, pero llevando la hermandad a buen puerto entre todos.
Iconografía de Titulares

Nuestro Padre Jesús del Ecce-Homo
Esta talla anónima de finales del siglo XVII, catalogada dentro de la imaginería sevillana en esta fecha, representa a Jesús sentado con la cabeza en posición erguida, con la mirada al frente pero perdida. En su mano izquierda lleva una vara o caña metálica, acogiéndola ésta de manera dificultosa por la atadura que tiene en las dos muñecas. Es habitual verlo cubierto de un manto, denominado clámide, cubriéndole la parte derecha de su torso y dejándole al descubierto la parte izquierda delantera. En su cabeza se posan tres potencias doradas y sus rodillas representan el dolor sufrido.
La imagen de Nuestro Padre Jesús del Ecce-Homo se caracteriza por las notas predominantes en el final de la imaginería barroca española representadas por los predecesores de Martínez Montañés o Juan de Mesa. El expresionismo de los gestos, concretamente el rostro y las manos son sus notas más importantes. Ha de resaltarse que durante esta época se puso de moda los cristos del Ecce-Homo, como pueden ser los elaborados por el escultor granadino Pedro de Mena.
Al ser una talla tan antigua, se han llevado varias restauraciones. La primera realizada en 1968 por Rafael Barbero, el cual construyó un nuevo cuerpo, conservando el rostro, las manos y las piernas. Doce años más tarde, le dio más viveza a la cara, reconfiguró la nariz y dio brillo a la frente y orejas.
La segunda modificación de Juan Abascal, reforzó las manos y los pies. Juan Herrera Cala en 1995 tras el accidente de la salida del cortejo ese año, realizó la tercera restauración conocida. Este escultor ha sacado la policromía original de la imagen y repuesto las zonas dañadas tras el percance.

Nuestra Señora del Mayor Dolor
La talla completa de esta Virgen es obra de Juan Abascal en 1983. Con una corona plateada sobre su cabeza, y un corazón atravesado por siete puñales en el centro de su pecho, esta imagen dolorosa con rostro fino, atisba una mirada hacia abajo a la derecha. Su cabeza se inclina levemente hacia la derecha y sus ojos llorosos van dejando un reguero de lagrimas por sus mejillas sonrojadas.
Juan Abascal Fuentes, nacido en 1922 empezó a estudiar dibujo y modelado en la Escuela de Artes y oficios de la capital hispalense cuando apenas tenia 14 años. Tras licenciarse en Derecho en el año 1945, continuó con sus estudios artísticos en 1951, cuando ingresó en la Escuela Superior de Bellas Artes.
Muerto en Agosto de 2003, ha dejado cómo legado, el Señor de la humildad de Lebrija; los caballos y los jinetes del misterio de la Exaltación de Sevilla; el Ángel del Misterio de la Hermandad de las Aguas; una hebrea, un judío, una niña y dos niños del paso de la borriquita de Sevilla y la Virgen de Guadalupe, patrona de Extremadura que está en la Iglesia sevillana de San buenaventura, hermandad fundada por extremeños habitantes de Sevilla.
En 1998, Juan Herrera Cala, sometió a una minuciosa restauración a esta dolorosa, cambiando el aspecto físico del rostro y de las manos. Este proceso se ha llevo a cabo entre otras cosas por estar desprendiéndose la policromía original.