rosa caballero 24 septiembre 2007 15:23 | castellon
mu wenas a todos,ante todo deciros que me siento mu orgullosa por todo este trabajo que habeis realizado, es importante y de agradecer sobre todo para personas como yo que viven fuera de su tierra,que cada noche antes de acostarse acude por un momento a esos recuerdos lebrijanos,fiestas que no podemos vivir por las circunstancias, y sobre todo esas calles empedradas que muestran toda la historia y la magia de ese pueblo,que me alegra mucho de que exista un sitio donde pueda saber de el, de su gente,y donde me permitan expresarme, no quedandose asi en el olvido ese pueblo que me vio crecer.un abrazo mu fuerte para a todos akellos que acen posible todo esto.
Antonia Pascual-Vaca 16 septiembre 2007 11:13 | Lebrija
Me gusta la feria como al que más y así lo he venido disfrutando, vistiéndome con el traje de flamenca todos los años. Pero sólo me gusta la de mi pueblo. Jamás suelo ir a ninguna otra, porque entiendo que la feria es encontrarse con amigos, compañeros, conocidos o antiguos vecinos, e invitarnos a una copita y echar un ratito de charla, y para eso como la de tu pueblo... pues no. Pero desde hace unos años me he borrado de la feria, como muchos lebrijanos, por culpa del dichoso horario y el exceso de ruido. Este año con el nieto que me tiene loca, decidí llevarlo a dale unas vueltas en los “cacharritos” el viernes que el día se presentaba apetecible. A mi nuera le gustó el plan y se unió con su otro hijo de dos meses, y tras montar la parafernalia propia para pasar unas horas en la feria, nos acercamos hasta la misma en donde desembarcamos con toda la impedimenta (dos sillas de paseo, sombrilla, bolso con pañales, biberones, etc...). Era la 1.40 de la tarde y creo que no exagero lo más mínimo cuando digo que la feria era un completo velatorio. En las casetas ni un alma, pero no nos importó. Las calles desiertas totalmente y tampoco nos importó. Lo que sí nos importó y mucho fue llegar a la zona de las atracciones y comprobar que se encontraban todas cerradas y sin intención de abrir, de momento. Preguntado a uno de los trabajadores que se encontraba por la zona a qué hora abrían, dijo casi dudando: “sobre las cuatro o las cinco...”. No miento si digo que casi se me atragantó una lágrima de impotencia. El organizar una visita a la feria con dos pequeños no es tarea simple, se lleva casi tanto tiempo como el mismo paseo, y encontrarnos el aspecto desolador de la feria nos desmoralizó bastante. Recordé la propaganda de la alcaldesa diciendo que se potenciaría la feria durante el día. No sé que entiende ella por día, pero si las actuaciones nocturnas de la caseta municipal comienzan a la 1.30 de la madrugada, el resto me lo puedo imaginar. Volvimos a subirnos al coche, nos marchamos a comer fuera (en Lebrija no hay ni donde tomar un café estos días) y luego llevamos al niño a unas atracciones de un centro comercial para alegrarle el día. Y un año más reniego de la feria y de su maldito horario. AP-VM
María 30 agosto 2007 22:09 | Lebrija
Acerca de la Luna de Agosto de este año,decirle a quien corresponda -y que conste que no me identifico con ninguna ideología política de este pueblo- que las camisetas de este año eran una miseria, pues en vez de mostrar -como creo que siempre se ha hecho- el motivo de la carrera, esta vez decía algo así como: tómate la vida con Cruzcampo..por Dios, ¿las tenían guardadas en una caja de cartón y decidieron por fin "donarlas"? a mucha gente les parece que hubiera sido mejor que la hubiesen tirado los reyes magos, pues los participantes en la carrera de nuestro pueblo se merecen un mejor recuerdo, aunque sólo hubiesen dibujado una media luna.
María 11 mayo 2007 12:51 |
Mostrar mi apoyo a la pintora Elena López de Soria y, decir que qué pena que en estos tiempos en que vivimos existan todavía ese tipo de censuras. Sin palabras.
Carlos 11 mayo 2007 12:47 | Sevilla
Hace algún tiempo, tuve la suerte de conocer en la distancia a una persona llamada Carmen Romero, colaboradora de su emisora por aquel tiewmpo. Entre otras cosas, me gustaba de ella su acento, su inteligencia y los cuadros que pintaba. En cierta ocasión, mientras yo escuchaba el programa que tenía, a través de Internet, me envió un saludo en vivo y en directo. Ahora, pasado el tiempo, yo quiero enviarle mi saludo y mi recuerdo a ella, y a odas sus compañeras.