Los berros, no son bastores alemanes

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Alguien que conozco se vió abocada no hace mucho a tomar una decisión que no imaginaba llegar a  tener que tomar.
Al principio parecía simple: no me interesa lo que me ofreces, no lo acepto y tema zanjado.

 

Es como comer en un restaurante; si te ofrecen una carta, tú eliges lo que quieres de esa carta sin que ello suponga mayor problema para nadie.
No fue así. A veces, para hacer feliz a gente que te importa y que quieres mucho, tienes que elegir comer algo que te disgusta - y que encima te pone mal cuerpo-  de ese menú impuesto por la anfitriona que no tiene ni idea de cocina, y que piensa  que los berros son “los bastores alemanes”.


“Todos nos enfrentamos en la vida  a decisiones angustiosas; elecciones morales. Algunas son a gran escala. La mayoría de dichas elecciones son sobre asuntos banales, pero, nos definimos a nosotros mismos según las decisiones que hemos tomado. En realidad, somos la suma total de nuestras decisiones. Las cosas suceden tan imprevisiblemente, tan injustamente…

La felicidad humana no parece haber sido incluida en el proyecto de la Creación.

Somos sólo nosotros con nuestra capacidad para amar, lo que damos sentido al Universo indiferente. Y sin embargo, la mayoría de los seres humanos parecen tener la habilidad de seguir intentándolo, e incluso de encontrar la felicidad en las cosas sencillas como, su familia, su trabajo… y en la esperanza, de que las futuras generaciones, puedan comprenderlo mejor…”

Esta es una de las muchas reflexiones del doctor Levi.
Levi era judeo-italiano y sobrevivió once meses en Auschwitz sin perder la lucidez, la dignidad y la humanidad.


Primo Levi afirmaba que “lo queramos o no, somos testigos y llevamos el peso de nuestro testimonio…”, también decía, no sin cierto sentimiento de culpa, que si su salvación había sido en detrimento de otros, poder escribir era un privilegio atroz.

El periodista Fernando Camon le hizo una entrevista y le describía de esta manera:

“Tenía el cabello y la barba blancos; la barba más blanca que el cabello. Tenía una mirada un poco irónica y una sonrisa pícara, una inteligencia muy ordenada con recuerdos precisos y detallados.”

Camon, se sorprendía del optimismo del anciano y no llegaba a entender que alguien con semejantes experiencias a sus espaldas, hablara en voz baja,  con tanta dulzura y sobre todo, sin rencor.

La única explicación que encontraba, era que Levi no gritaba, no insultaba, no acusaba, porque no quería gritar. Quería mucho más que eso: quería hacer gritar.

Murió a los 78 años porque pensaba que ya había llegado el momento, así que se suicidó. Resulta bastante paradójico, ya que después de todo lo que le había ocurrido en la vida y lo que tuvo que luchar por conservarla en un campo de concentración, pocos podían imaginar que tras su optimismo, su prolífica obra literaria, su filosofía  de vida sabia y sosegada plagada de reflexiones brillantes, se fuera al otro barrio cuando él lo estimó oportuno, cuando tuvo ganas, pero no cuando quisieron matarle.

Si lo miras así, tiene su mérito.

Hay quienes se empeñan en hacer un asunto de estado de algo que debería ser motivo de celebración y alegría, de algo que debería unir en vez de provocar la menor discrepancia.

La  persona que mencioné al principio, tuvo que decidir comer platos que no le gustaban, sin apetito. No lo hizo por deferencia hacia la anfitriona          
-que cree que lo entremeses son los días quince de cada mes- sino porque muchas de las personas que estaban sentadas en la mesa le importaban de verdad. Lo hizo a pesar de que  el hombre del que estaba enamorada no estuviera sentado a su lado ese día, porque no había sido invitado al banquete por motivos completamente absurdos.
Si lo miras así, tiene su mérito…

Muere mucha gente cada día de hambre, de guerra, de frío, y sin embargo, todavía somos capaces de convertir en un asunto de estado algo banal, bonito, festivo; algo que debería unir en vez de provocar el menor contratiempo.
En cualquier caso yo creo que lo importante es ser conscientes de que las decisiones que tomamos son las que más nos convienen  y que aunque a veces nos disgusten, son fruto de nuestra voluntad y no de la que nos impongan, por mucho que se empeñen.
Eso es lo que yo creo…
 

Buena salud con el verano a punto de acabar, buena suerte y no cambies de canal.

Condió

Amanda Flores







Comentarios (4)Add Comment
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escrito por mirian, agosto 26, 2009
Chapó, Amanda!!smilies/wink.gif
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escrito por insomnio, agosto 27, 2009
Que placer poder disfrutar de tus reflexiones.
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escrito por beni, septiembre 07, 2009
coincido en todo
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A buen entendedor...
escrito por woody allen, septiembre 09, 2009
Es mas dificil cambiar a los demás que a uno mismo. Yo creo que es preferible encontrar la estabilidad en nosotros, la felicidad y las necesidades, que buscarlas fuera, al fin y al cabo comemos con nosotros mismos a diario mientras que con los demás sólo de vez en cuando.
Soy feliz siendo como soy y a estas alturas de mi vida no espero que los demás lo entiendan, es lo que hay.
Besos.

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