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Los inicios de la escuela
La enseñanza es un fenómeno complejo que no es ajeno a la vida social que nos rodea. Ambos conceptos están muy relacionados entre sí. La escuela, por tanto, es un reflejo de la sociedad, es un invento de la sociedad.
La escuela surgió como respuesta al conflicto entre los burgueses y los obreros en plena Revolución Industrial (s. XIX): los burgueses pensaban que, escolarizado a los obreros, perderían sus ideas revolucionarias, formándose así como buenos ciudadanos. A esto hace referencia la frase de Rosseau: “Dejad que hagan lo que quieran, pero que hagan lo que nosotros queramos”.
La escuela, por tanto, no surgió con objeto de enseñar, sino que servía de lugar de acogida a los hijos de los trabajadores (función de custodia). Por aquel entonces, se tenía otro concepto muy diferente de la infancia, era mucho más corta, duraba sólo hasta los 5 años, que era el tiempo que los niños estaban escolarizados, donde los niños eran considerados adultos pequeños.
Son varios los métodos de enseñanza que se han ido probando a lo largo de la historia. En el momento en el que surgió la escuela, cuando no había cursos y allí sólo iban los niños para aprender a leer, a escribir y a resolver operaciones básicas, se ensayaron dos tipos diferentes de métodos: el método de enseñanza mutua y el método de enseñanza simultánea.
Con el método de enseñanza mutua la clase, homogénea, se dividía en subgrupos de unos 10-15 alumnos con un monitor cada subgrupo que era el que iba proporcionando las ayudas, las orientaciones, etc. Todos se encontraban en una misma clase, por lo aquello era un alboroto continuo.
Con el método de enseñanza simultánea, era un sólo profesor el que enseñaba a todo el grupo, haciendo todos lo mismo al mismo tiempo. En este último método de enseñanza surgieron los primeros libros de texto, las primeras pizarras, etc. Fue éste el que triunfó y es el que hoy día tenemos, ya estructurado en cursos, en grados, etc.
Y es que el concepto de escuela es un concepto mucho más amplio de lo que algunas personas consideran, ya que la escuela no tiene como única función la enseñanza, en ella no sólo se da el proceso de enseñanza-aprendizaje, sino que también allí se forman conciencias, se modela al sujeto y se llevan a cabo otras muchas funciones. En este sentido, podemos definirla como “taller de hombres, ya que en ella se pretende formar, desde la disciplina, a los individuos en relación a una actitud sometida a normas, hábitos y deberes que autónoma y mecánicamente desencadenan y encauzan toda posible manifestación de conducta individual.” (ORTEGA, 1999).
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