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Cosas que importan: No siempre pasa factura
Me imagino al señor Tiempo sentado en su cómoda butaca, frotándose los ojos comprobando que no le están engañando.
Qué: Jóvenes sentados dando muestras de cansancio, mayores adueñándose de la pista de baile como si hubieran recuperado temporalmente sus años mozos.
Donde: Una boda cualquiera en Gijón.
Ignoro quién dijo por primera vez aquello de que el tiempo siempre pasa factura, sabias palabras sin duda, pero fui testigo de cómo perdía esa frase todo su significado.
Todo lo muda el tiempo, todo cede al rigor de sus guadañas, dice un verso de José Cadalso, pero yo digo que es curioso ver que si la mente se siente joven, el cuerpo debe rendirse a pesar de los años que lleve encima.
El amigo diccionario (ese libraco gordo que es usado en muchos hogares españoles para que deje de cojear el sofá), define tiempo de las siguiente forma : magnitud física que mide la duración o separación de acontecimientos sujetos a cambio, de los sistemas sujetos a observación, esto es, el período que transcurre entre el estado del sistema cuando éste aparentaba un estado X y el instante en el que X registra una variación perceptible para un observador (o aparato de medida).
Destaco período que transcurre entre el estado del sistema cuando éste aparentaba un estado X y el instante en el que X registra una variación perceptible para un observador. A veces el observador no es capaz de registrar variación en X, es hermoso ver como puede vencerse a un, a priori, todopoderoso enemigo.
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