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Cortines vuelve sobre el mito literario sevillano más estudiado
Un ensayo literario se centra en la “genealogía del legendario y mítico héroe teatral”.
“Posiblemente las mayores burlas de Don Juan no hayan sido para con las mujeres, sino para con sus creadores y estudiosos. Porque el tipo, caso o mito, que todo ello significa el personaje según su enfoque, termina por escaparse, como agua entre los dedos, de cuantos hayan creído tenerlo bien apresado en sus manos”, reza la primera frase del prólogo de Burlas y veras de Don Juan, de Jacobo Cortines Torres. Ya lo había considerado Cortines en su primer acercamiento al personaje teatral más interpretado: a Don Juan parece que “se le necesita para exaltarlo o para escarnecerlo, para sublimarlo hasta regiones angelicales, o para degradarlo hasta los más oscuros rincones de la miseria”. Burlas y veras de Don Juan (Fundación José Manuel Lara, 2007) es un ensayo literario de largo recorrido que nació, como explica el propio autor, a raíz de unas jornadas organizadas en 1987 por la Universidad Internacional Menéndez Pelayo sobre “Sevilla en la Ópera”, “donde realicé una primeriza aproximación a la ópera de Mozart-Da Ponte, Don Juan”, cuestión en la que el escritor fue parándose de forma intermitente, “como un Guadiana”, movido por “esa inagotable cantera que es el universo de Don Juan”.
María del Castillo Galván Torres fue, el pasado 27 de octubre, la encargada de presentar el último libro de Jacobo Cortines, Burlas y veras de Don Juan, dentro del programa de actos de la Segunda Semana del Libro y del Fomento de la Lectura. La historiadora y prima de Cortines, aprovechó la ocasión para revelar la gran capacidad de trabajo y estudio que siempre caracterizó a Cortines, “un hombre del mundo de las Artes que recoge en su creación poética sentimientos encontrados”. Galván no quise pasar por alto la profusa aportación literaria de Cortines, cargada de gran calidad y sentido de la “rigurosidad”. Este sol de mi infancia (1946-1956) o Consolaciones (Premio Nacional de la Crítica 2004), son a penas dos ejemplos de prosa poética y poesía pertenecientes a la obra del lebrijano.
Con ocasión de Burlas y veras de Don Juan, Galván Torres definió a Cortines como un “enamorado del personaje que suscitó el interés de autores tan inmortales como Moliere, Tirso de Molina o Zorrilla – aunque los últimos estudios al respecto parecen haber avanzado lo suficiente como para poner en cuestión la autoría de éste último – y de músicos de la talla de Mozart”.
Por su parte, Jacobo Cortines trazó el hilo de unión de Don Juan con Lebrija, ya que, cercano a su muerte, fue desterrado a esta ciudad, supuesto Condado de Don Juan, donde tampoco quiso perder baza en la demostración de sus artes amatorias y seductoras.
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