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El seductor y mujeriego también conquistó al público
Producciones Imperdibles trajo al Teatro Municipal Juan Bernabé su propuesta de Don Juan, a partir de los textos de Moliere, Zorrilla y Tirso de Molina, dando ejemplo de dignidad teatral.
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| Distintos momentos de la obra en el Juan Bernabé de Lebrija. / LOLA GÓMEZ |
Mucho ha dado de sí el personaje dramático más recurrido de la literatura. Puede que Don Juan haya sido el más leído, revisado e interpretado, con desigual éxito en función de cada propuesta. El Teatro Municipal Juan Bernabé de Lebrija acogió el pasado sábado la de Producciones Imperdibles, magnífica de principio a fin, con la que el Tenorio logró conquistar a alguien más que a sus mujeres. Perfectamente conjugadas se muestran las distintas visiones del mito a través de los textos de Zorrilla, Moliere y Tirso de Molina y, como explica el propio director, “esas diferencias, reflejadas en el espectáculo, complementan y enriquecen nuestra comprensión de Don Juan”, sobre todo en la puesta en escena de distintos finales ante la muerte.
El conocimiento y la profesionalidad se deja ver aún no iniciada la obra. Sobre el escenario, un precioso decorado, muy contemporáneo, presentará al público sus enormes posibilidades a la hora de contar la historia del seductor. José María Roca y Gema López han elegido así mismo, un vestuario moderno y la música, en directo – menudo goce – ha sido creada expresamente para el espectáculo.
Tal y como explica la propia compañía, el espectáculo se desarrolla en tres partes. La primera sirve para definir al personaje, con las características con que lo dibujan los tres autores mencionados: su carácter desafiante y retador; perpetuo amante de la conquista; adulador y embustero... La segunda parte es la de la seducción más explícita, en la que conquista a las mujeres en un acto plagado de palabras de amor, insinuaciones, promesas a incumplir y cortejos. La tercera parte coincide con el desenlace y la muerte del personaje. Y es en este acto dónde más se manifiesta el buen hacer de sus directores, que han sabido hilvanar a la perfección los tres finales concebidos por Zorrilla, Moliere y Tirso. Para el francés, no hay arrepentimiento y el seductor mantiene su misma arrogancia incluso ante su propio final; el de Tirso pide la absolución de sus pecados; el de Zorrilla ofrece más complejidad y se decide a abandonar su actitud aduladora ante el amor que siente por la virtuosa Doña Inés. La muerte es inexorable, pero encuentra clemencia divina en su arrepentimiento.
Brillante la propuesta de Producciones Imperdibles, capaz de diferenciarse de otras lecturas de Don Juan, y magistral el trabajo actoral de los hombres y mujeres que encarnan a los personajes de una obra para ver y volver a ver.
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