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Historia: EEUU en el golpe de estado contra Allende I

Escrito por Álvaro J. Navarro.

EEUU en el golpe de estado contra Allende I

 

La intervención de Estados Unidos puede plantearse con respecto al Chile del gobierno de la Unidad Popular en dos fases: antes de las elecciones presidenciales de 1970, durante el proceso electoral y antes de la investidura; y tras la toma de poder de Salvador Allende.

Ya en 1964, EEUU va a financiar un programa de propaganda contra Allende, apoyando a su opositor Eduardo Frei, cristiano-demócrata que gobernará durante 6 años. Durante el gobierno Frei, el embajador Dungan de los EEUU se va a encargar de establecer estrechísimas relaciones entre su país, Frei y el partido de éste último. En 1965, se desarrolla la intervención de EEUU en Santo Domingo y se realiza el conocido como Plan Camelot, que consistió en un estudio estadounidense de la sociedad chilena.

El plan Camelot, proyecto del Despartamento de Defensa de los Estados Unidos para estudiar el potencial subversivo en toda la sociedad de un país en desarrollo, tuvo el financiamiento más cuantioso de la historia de las ciencias sociales. Se intentó aplicarlo en Chile en 1965. Su fracaso, provocado por las denuncias de Álvaro Bunster, a la época secretario general de la Universidad de Chile y embajador del presidente Allende en Londres hasta el golpe, produjo un escándalo tal en la comunidad internacional de sociólogos, al revelarse la utilización política subversiva de las ciencias sociales por parte del gobierno norteamericano, que el caso del plan Camelot es considerado un clásico de las intervención política. Se estudia en las Facultades  de Ciencias Sociales de Europa y América, pues plantea problemas límite de orden profesional, moral y político. No es improbable que el golpe del 73 constituya también un clásico del golpe de Estado con intervención de Washington y sean estudiadas su técnica y su historia.

En el estrechamiento de relaciones que se produce entre EEUU y Chile durante el gabinete Frei, va a ser muy importante el hecho de que las Fuerzas Armadas Chilenas va a pasar a depender tecnológicamente por completo de EEUU.

La actuación de EEUU en Chile se realizaba a través de las tres multinacionales ya mencionadas y la CIA. La piedra angular que relacionaba a la CIA con las multinacionales es John McCone, antiguo jefe de la CIA y en esta época uno de los directores de ITT.

Antes de la elecciones presidenciales de 1970 que serán las que llevarán al poder a la Unidad Popular, la CIA actúa financiando un programa de propaganda anti-Allende pero sin apoyar a ningún candidato alternativo, con contribuciones también de Anaconda, ITT, bancos estadounidenses y del periódico chileno El mercurio.

Mientras que Allende no ha sido investido presidente pero es ya el candidato electo, John MaCone se reúne en Washington con el Secretario de Estado Henry Kissinger y con el jefe de la CIA Richard Helms, para tratar los métodos de coacción que las fuerzas privadas estadounidenses con intereses en Chile podían desarrollar sobre Allende. La CIA presenta un informe que afirma que EEUU no tenía intereses vitales en Chile, que el equipo militar mundial no será alterado por el gobierno Allende y que la victoria de la Unidad Popular suponía una amenaza a la cohesión hemisférica y un avance psicológico del sistema marxista.

En la campaña electoral de las presidenciales en las que vencerá Allende en septiembre de 1970, la CIA calculaba, según las encuestas que había realizado en Chile, que el triunfo sería del candidato conservador Jorge Alessandri, única garantía cierta para Estados Unidos. El dirigente de los empresarios norteamericanos inversionistas en América Latina, Ferrer, en el Foro sobre el Cobre el 12 de Junio en Nuevo York, afirmó: tengo razones para creer que si Alessandri es elegido, no habrá cambios en la actitud de Chile hacia la industria extractiva. Tanto el presidente de ITT, Meneen, como su colega en el directorio de ésta, John McCone, antiguo director de la CIA y que continuaba siendo consultor de la Agencia a la vez que desempeñaba en la ITT, estaban preocupados por el futuro de Chile. McCone tuvo conversaciones y reuniones sobre la materia con el directo de la CIA, Richard Helms, que había sido subordinado suyo y continuaba siendo amigo personal, en las que se consultó si se había decidido hacer algo para apoyar a un candidato amigo en Chile. No se hizo nada porque se pensaba que Alessandri obtendría el 40 % de los sufragios.

El Forty Comitee, reunido el 14 de Septiembre de 1970 autoriza la preparación de un programa de propaganda y presión económica contra Allende, más un fondo de 250.000 doláres para Frei y para sobornos de diputados chilenos; en busca de una unión entre Alessandri, candidato perdedor ante Allende, y el presidente saliente, Frei. Richard Nixon va a pedir al embajador en estos momentos de EEUU en Chile, Korry, que hiciera todo lo posible, menos la intervención militar, para que Allende no llegase a acceder al poder.

En la política total de Estados Unidos respecto a Chile, el papel de la CIA en 1970 fue relativamente periférico. Los definidores de dicha política, con Kissinger a la cabeza, disponían de todas las informaciones y tomaban las decisiones claves. El plan de intervención elaborado en su detalle durante 1970 para subvertir Chile, fue obra del Pentágono. La operación material respectiva también estaba a cargo del Pentágono. La intención de aplicarlo en el curso de 1970, iniciando la acción antes de las elecciones y desarrollándose si resultaba necesario durante y después de ellas, correspondían también al Pentágono. El grado de secreto de este plan y su eventual aplicación contra Chile, era muy superior al que rodaba las acciones de ITT  hasta la CIA en relación a Chile. La decisión política sobre esta materia residía en el nivel presidencial de EE.UU.

La experiencia generó que desde mayo de 1970 hubiera una especial atención e la Embajada de Chile ante la Casa Blanca frente a cualquier indicio sospechoso, por mínimo que pareciera, aunque esto resultaba, ciertamente, una tarea intelectual, técnica y políticamente casi imposible. Revisar los libros consulares y otros registros para analizar el número, el tipo y las condiciones de las solicitudes norteamericanas de visas para entre en Chile en el período anterior a la elección de Allende sí era posible, pero era un trabajo, en cierta medida, inútil, pues según convenio, los turistas norteamericanos podían entrar a Chile por cierto lapso sin necesidad de visa. Siendo así, ningún agente norteamericano iba a solicitar visas oficiales para entrar en el país, pues este camino formal dejaba huellas. Pero lo improbable ocurrió, pues un burócrata del Pentágono, sin saber el objetivo del viaje de diversos grupos de oficiales de la Marina de los Estados Unidos, que en pocos meses a mediados de 1970 alcanzaron a cerca de doscientos, decidió cumplir con la regla, que era obligatoria por lo demás en el caso de miembros de las Fuerzas Armadas de uno y otro país, y requerir a la Embajada de Chile, caso por caso o en grupo, las visas oficiales para estos casi doscientos marines. La Embajada formalizó, con toda la fuerza que le confería una externa indignación política y moral, este asunto ante el gobierno de Estados Unidos, y tomó otras medidas de defensa y ataque requeridas por la situación. El todavía Ministro Valdés instruyó a la Embajada que suspendiera todo otorgamiento de visas a norteamericanos, interrumpió igualmente la entrada de ciudadanos de EE.UU. a Chile y dio orden de pedir explicaciones y elevar una protesta al Departamento de Estado. La Embajada había constatado que esas peticiones escalonadas correspondieron a un grupo selecto de oficiales y suboficiales especialmente de la marina norteamericana, que eran expertos en comunicaciones, logística, electrónica, inteligencia, ingenieros, pilotos navales y otras actividades semejantes. Y, además, que la hoja de vida de numerosos de ellos incluía actividades de subversión en el extranjero, relacionadas con países y épocas en que se habían producido golpes de Estado. Por último, también se constató que no existía ningún proyecto público del Departamento de Defensa norteamericano en Chile ni en Sudamérica, la Antártida, el Polo Sur, el Océano Pacífico Sur o Atlántico Sur, que pudiera explicar o motivar la presencia de tan elevado número de expertos militares en Chile. En cambio las peticiones de visa se referían todas a la época precisa, anterior, simultánea y posterior a las elecciones presidenciales chilenas del 4 de septiembre.

Las explicaciones por parte de los Estados Unidos fueron, en primer lugar que la mayoría de ellos venían de visita, de inspección, de turismo, de instrucción, etc. Después que había ido para participar en la operación conjunta naval chileno-estadounidense Unitas, cuando se había cancelado por parte de Chile al celebrarse las elecciones presidenciales. Ya, por último, se adujo que ese grupo de casi doscientos marines pertenecía al Orfeón Naval de las Unidades norteamericanas de la operación Unitas, que, a pesar de la no participación de Chile por la elección presidencial, se preparaban para visitar Chile en la época de la realización de los ejercicios navales peruano-estadounidenses, en Septiembre, como una muestra de amistad cultural. Y, tras hacerse pública la operación, el Departamento de Defensa recomendó al Pentágono que se cancelara.

Las desiciones políticas respecto de Chile y contra Allende tomas por el gobierno de EEUU a su más alto nivel, es decir, Nacional Security Council o Forty Comité, con Kissinger a la cabeza y ocasionalmente en presencia directa del presidente Nixon, fueron definidas sucesivamente cinco veces entre 1970 y 1973. Las cuatro primeras se produjeron en el curso de 1970, lo que manifiesta la oscilación norteamericana en la búsqueda de tácticas para impedir la elección de Allende y luego para hacer caer el gobierno legítimo de Chile. La inicial, en algún momento anterior a la primera mitad de 1970; la segunda a mediados de Septiembre; la tercera y la cuarta a principios de Noviembre. La última definición política contra Chile antes del golpe del 11 de Septiembre de 1973 se produjo después del 4 de Marzo de este año y antes del 24 del mismo mes. En un memorándum de la empresa ITT se pudo leer  tarde en la noche del martes 15 de Septiembre el embajador Edward Korry finalmente recibió un mensaje del Departamento de Estado dándole luz verde para moverse, a nombre del presidente Nixon. El mensaje le daba la máxima autoridad para hacer todo lo posible-con la sola salvedad de una acción del tipo República Dominicana-para impedir el acceso al poder de Allende.

En resumen, a mediados de Septiembre de 1970 el gobierno de Estados Unidos había adoptado oficialmente una política de plena intervención en Chile; esa decisión había ido definida por Kissinger y se implementaba a nombre personal del presidente Nixon; la política oficial norteamericana incluía cualesquiera acciones de subversión, salvo la introducción masiva de tropas de tierra norteamericanas, y era complementada por un plan sistemático para provocar el caos económico en Chile, admitiendo como coadyuvante en la realización de este plan a corporaciones privadas como ITT y otras. Entre mediados de Septiembre y fines de Octubre de 1970 se mantuvo en suspenso el acceso efecto de Allende y de la Unidad Popular al gobierno. Las maniobras de la reacción chilena, que iban desde las fórmulas de prestidigitación política, como proponer que el Congreso eligiese a Alessandri bajo promesa que éste renunciaría de inmediato permitiendo elecciones generales en que triunfara Frei, hasta actos de terrorismo de la extrema derecho con el fin de provocar la reacción revolucionaria de la extrema izquierda suscitándola así la buscada intervención militar que a su vez diera ocasión a nuevas elecciones en las que, nuevamente, predominaría Frei, hasta gestiones que oficiales de las Fuerzas Armadas, para convencerlos de que dieran un golpe militar sin buscar pretextos. Intrigas de elementos del ejército, operaciones financieras y económicas que alteraban el sistema monetario, productivo, de distribución, etc. La creación de una atmósfera de desconfianza e inseguridad, usando medios violentos e instrumentos psicológicos. Atentados y amenazas a dirigentes de izquierda. El asesinato del Comandante en Jefe el ejército, etc. De todos los actos de agresión de Septiembre y Octubre de 1970, los que respondían a un plan más coherente, y acaso las mejor aplicadas, fueron las medidas de perturbación de la economía chilena.